P. Santos.

lunes, 15 de enero de 2007

Velayos


Después de recuperarme de la difteria aconsejó mi tío que me mandasen unos días a Velayos, con Teódula para que me recuperase.
Cosa curi
osa, mi tío jamás me acogió en su casa. Me llevaba en su coche de Ávila a Velayos y al llegar allí me dejaba con Teódula, pero nunca me alojó en su casa. Ni a mis hermanos tampoco.
No quiero analizar las causas.
Eso sí, n
os invitaba a comer los días en que celebraban cumpleaños en su familia.
Recuerdo que ese año, el cinco de agosto, cumpleaños de Mari-Nieves me invitó a comer y como había de postre natillas y yo tenía un hermanito de pocos meses (Félix) a quien veía quitar las cacas, se le ocurrió decir:
-"Ahora, de postre, ¡caquitas de Felixín!". Y se quedó tan a gusto.
Yo, al principio no las quería comer, pero como veía que todos comían las natillas, también las comí.

1 comentario:

Nacho Betancourt dijo...

yo también quiero caquitas del Felix,

saludps