Todos, grandes y chicos, eran mis amigos en la plaza, pero hoy quiero referirme a los niños, porque con ellos jugaba, compartía mis aficiones y cometía mis trastadas.
Partiendo de la esquina, la primera puerta que aparecía era la de la tía Juana, la madre de Elisa y Mace.
Elisa estaba soltera y vivía con ella, pero Mace estaba casada con Ildefonso "Capé" y vivía en las dos siguientes puertas de al lado.
Tenía tres retoños. La mayor era una niña muy guapa: Antonia. Le seguía en edad "Paquines", que era, más bien, chaparrete. El más pequeño de los tres era Andrés, que posteriormente fue el más alto y más fuerte de todos ellos.
La siguiente puerta era la nuestra y yo solo estaba en vacaciones.
Luego seguía la casa donde tuvo el comercio Ciriaco, que ahora era la casa de teléfonos, que regentaba su viuda, la señora Eugenia de la que dicen que se lavaba solo con la nata de la leche para tener un cutis fino, suave y pálido que la caracterizaba.
Seguía la puerta del "Casino de Clodo", donde Clodo (Clodoaldo era su nombre) tenía su negocio y su familia, compuesta por la señora Aurea y Luis que era bastante mayor que yo y Paco, un par de años mayor que yo, muchacho de extremada fealdad con un parecido extraordinario al personaje del TBO "Bartolo, el as de los vagos", y no porque el lo fuera, ya que ayudaba en su casa como el que más, sino por el aspecto.
La siguiente casa era la "posada", regentada por Eugenio y Esperanza que tenían dos hijas: Práxedes y Amparito, y un chavalete muy espabilado: "Sabinillo"
Solo nos queda presentar a los vecinillos del otro lado de la plaza, ya que en los otros dos lados del cuadrilátero no había chiquillos.
Lorenzo y Sofía tenían por entonces los hijos muy pequeños, por lo que no voy a hacer mención de ellos ahora.
Luego, el saladero, era solo un almacén y seguía el "comercio de Bernabé" donde iba a veranear un sobrinete travieso a quien llamabamos "Pirigüeta" todos los chicos, sin excepción, y el nombre venía de que imitaba en sus "piruetas" a Bañón, entonces portero del Real Madrid. Siempre estaba junto a su primo Antonio "Gorele" o "Bolele" era su apodo, dependía de quien lo usase.
Este era el clan con el que compartía mis juegos a la caída de la tarde en la plaza del pueblo y las veladas callejeras de escondite después de la cena y nuestros lugares preferidos eran los soportales y la farola.
Partiendo de la esquina, la primera puerta que aparecía era la de la tía Juana, la madre de Elisa y Mace.
Elisa estaba soltera y vivía con ella, pero Mace estaba casada con Ildefonso "Capé" y vivía en las dos siguientes puertas de al lado.
Tenía tres retoños. La mayor era una niña muy guapa: Antonia. Le seguía en edad "Paquines", que era, más bien, chaparrete. El más pequeño de los tres era Andrés, que posteriormente fue el más alto y más fuerte de todos ellos.
La siguiente puerta era la nuestra y yo solo estaba en vacaciones.
Luego seguía la casa donde tuvo el comercio Ciriaco, que ahora era la casa de teléfonos, que regentaba su viuda, la señora Eugenia de la que dicen que se lavaba solo con la nata de la leche para tener un cutis fino, suave y pálido que la caracterizaba.
Seguía la puerta del "Casino de Clodo", donde Clodo (Clodoaldo era su nombre) tenía su negocio y su familia, compuesta por la señora Aurea y Luis que era bastante mayor que yo y Paco, un par de años mayor que yo, muchacho de extremada fealdad con un parecido extraordinario al personaje del TBO "Bartolo, el as de los vagos", y no porque el lo fuera, ya que ayudaba en su casa como el que más, sino por el aspecto.
La siguiente casa era la "posada", regentada por Eugenio y Esperanza que tenían dos hijas: Práxedes y Amparito, y un chavalete muy espabilado: "Sabinillo"
Solo nos queda presentar a los vecinillos del otro lado de la plaza, ya que en los otros dos lados del cuadrilátero no había chiquillos.
Lorenzo y Sofía tenían por entonces los hijos muy pequeños, por lo que no voy a hacer mención de ellos ahora.
Luego, el saladero, era solo un almacén y seguía el "comercio de Bernabé" donde iba a veranear un sobrinete travieso a quien llamabamos "Pirigüeta" todos los chicos, sin excepción, y el nombre venía de que imitaba en sus "piruetas" a Bañón, entonces portero del Real Madrid. Siempre estaba junto a su primo Antonio "Gorele" o "Bolele" era su apodo, dependía de quien lo usase.
Este era el clan con el que compartía mis juegos a la caída de la tarde en la plaza del pueblo y las veladas callejeras de escondite después de la cena y nuestros lugares preferidos eran los soportales y la farola.