P. Santos.

domingo, 14 de enero de 2007

Bombardeos


Había empezado la guerra.
Franco se había levantado en armas contra el gobierno de la República.
Ávila estaba en la España Nacional, es decir, con Franco, por eso de vez en cuando aparecía algún avión caza-bombardero en el cielo de Ávila y sonaban las sirenas como aviso a las gentes para que se refugiaran de los posibles bombardeos.
Mi padre nos tenía avisados para que cuando sonase la sirena nos metieramos en el rincón de la carbonera por creerlo el lugar seguro más cercano.
La carbonera tenía un tramo de escaleras sin barandal que había que bajar.
Las prisas y el miedo me hicieron bajar de cabeza en una ocasión. Y el daño mayor de ese bombardeo fue un tremendo chichón en mi cabeza.
Cuando sonaba la sirena, solía salir al centro de la plazuela el Sr. Lorenzo, el guardia, con su fusil y desde allí se ponía a disparar tiros a los aviones. Todos admirábamos su valor.
No se de ninguna bomba que cayera en Ávila.

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