
Teníamos una gata negra que se pasaba el día maullando y que aprovechaba los descuidos de mi abuela en la cocina para arrebatarle cuando podía la carne del cocido. Por eso mi abuela no la quería en casa, pero en la puerta de entrada había una "gatera" para que entraran los gatos y diesen buena cuenta de los ratones, y mi abuela no escarmentaba.
También la modista tenía gatera en la puerta y abajo en el sótano, en la carbonera, también había gatera.
Un buen día cuando la abuela bajó a por carbón a la carbonera, se encontró con el espectáculo de cinco gatitos negros recién nacidos y lo comentó en casa con mi madre. A los niños nos faltó tiempo para bajar a la carbonera a ver los gatitos.
La gata salió zumbando como hacía cuando veía que nos acercábamos a ella, temiendo alguna trastada.
La trastada fue que cogimos los gatitos y estuvimos manoseándolos y jugando con ellos hasta que nos llamaron a comer.
Después de la obligada siesta bajamos, en cuanto pudimos, a ver de nuevo a los gatitos y jugar con ellos. Pero no pudimos hacerlo: la gata devoraba al último de sus hijos. Pienso que fue en venganza hacia nosotros que habíamos dejado nuestro olor en sus hijos y por el hambre que arrastraba el animal.
También la modista tenía gatera en la puerta y abajo en el sótano, en la carbonera, también había gatera.
Un buen día cuando la abuela bajó a por carbón a la carbonera, se encontró con el espectáculo de cinco gatitos negros recién nacidos y lo comentó en casa con mi madre. A los niños nos faltó tiempo para bajar a la carbonera a ver los gatitos.
La gata salió zumbando como hacía cuando veía que nos acercábamos a ella, temiendo alguna trastada.
La trastada fue que cogimos los gatitos y estuvimos manoseándolos y jugando con ellos hasta que nos llamaron a comer.
Después de la obligada siesta bajamos, en cuanto pudimos, a ver de nuevo a los gatitos y jugar con ellos. Pero no pudimos hacerlo: la gata devoraba al último de sus hijos. Pienso que fue en venganza hacia nosotros que habíamos dejado nuestro olor en sus hijos y por el hambre que arrastraba el animal.
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